| 13 de Marzo del 2006, a las 14:42 h. |
| EL CÓDIGO DA VINCI: UNA OPORTUNIDAD PARA LA APOLOGÉTICA CRISTIANA |
“El Código Da Vinci”. Una buena oportunidad para la apologética cristiana.
Por Francisco José Rubiales.No son pocas las oportunidades que se le presentan a cualquier cristiano para poder desarrollar una tarea de defensa de los básicos principios y valores del cristianismo en estos tiempos que corren. Y es que “El Código da Vinci”, best seller de reciente publicación, nos da pié para enfrentar, Biblia en mano, la enormidad de conceptos heréticos transgresores de carácter gnóstico o esotérico con los que se vienen despachando los contrarios a la verdad desde hace aproximadamente once siglos.El protagonista central de la novela es EL MISTERIO DEL SANTO GRIAL. El núcleo herético del argumento novelesco es el que sostiene que M.1 Magdalena – para unos la prostituta de la parábola del adulterio, para otros exegetas María de Betania, hermana de Marta y de Lázaro, a quien Jesús devolviera de la muerte a la vida . llevó la sangre real (sangraal) a la costa francesa, en el vaso de su propio cuerpo, es decir, el fruto de su propia relación con Jesús en su propio vientre, como descendencia real de raíz davídica. Es decir, María Magdalena fue la esposa de Jesús de Nazaret y tuvo descendencia del Mesías, una niña llamada Sara, nacida en Francia y raíz de la monarquía Merovingia. No es de esta herejía de lo que queremos tratar en el presente trabajo.En torno a esta idea, a todas luces transgresora de los más mínimos principios cristianos, sin prueba o fundamento histórico ni bíblico, hace girar Dan Brown su obra “El Código Da Vinci”. En la línea de la reciente literatura que conjuga el suspense policíaco con temas ora esotéricos, ora seudo religiosos, tales como “El testamento de Judas”, de Daniel Easterman, o “La hermandad de Sábana Santa”, de Julia Navarro, ”El Código Da Vinci” bucea en las procelosas aguas de la literatura ligera, dinámica y fácil de leer y que a su vez se sustenta sobre datos pseudos históricos que tratan de amparar una teoría que no se tiene en pie. Margaret Starbird en su libro “María Magdalena y el Santo Grial (editorial Planeta) afirma: “yo no conozco método alguno para probar más allá de cualquier duda que la otra María fue la esposa de Jesús o que dio a luz un vástago de su progenie. Mas si que es posible probar que la creencia en tal versión de la historia cristiana se difundió por toda Europa durante los siglos oscuros de la edad media y que mas tarde fue condenada a la clandestinidad por las torturas incesantes de la inquisición”. Es decir, sobre la teoría del santo grial que se refiere al cuerpo de María Magdalena como el santo recipiente de la descendencia de Jesús nuestro Señor tan sólo queda una leyenda perdida en la noche de los tiempos. Y nada mas.1º.- “La Biblia no nos llegó impuesta del cielo. La Biblia es un producto del hombre, no de Dios. La Biblia no nos cayó de las nubes. Fue el hombre quien la creó para dejar constancia de unos tiempos tumultuosos y ha evolucionado a partir de innumerables traducciones, adiciones y revisiones”.Es insólito afirmar, como hace el personaje de la novela, que la Biblia es un producto del hombre y no de Dios. Con esta manifestación el personaje afirma la existencia de Dios sobre la Biblia, con lo que nos pone en la tesitura de creer en la existencia de Dios, pero, a la vez, incapaz de darnos palabra para orientación, guía, consuelo y, sobre todo, salvación. El hombre que es quien crea la Biblia, y no Dios, se contradice a sí mismo, afirmando que la Biblia ha sido escrita (inspirada) por Dios. Así, en 2 TIMOTEO 3:16: “toda la Escritura es inspirada por DIOS”; y 2ª de Pedro 2-1 afirma: “porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombre de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”. Sin embargo, en un ejercicio de contradicción fuera de toda duda, el personaje de la novela concluye que la Biblia es obra del hombre, ¡pero de un hombre tan torpe que refiere su autoría a Dios y no a sí mismo!. Se hace mas sangrante la afirmación por cuanto si podemos conocer la existencia de Dios es principalmente por la revelación especial que encontramos en la Biblia, es decir, su palabra inspirada; por lo que nos lleva a la insostenible paradoja de que Dios se nos revela a través de su palabra y sin embargo de esa palabra no es autor el mismo Dios revelado.También se alcanza el error por el reduccionismo conceptual. Se habla de la Biblia como un volumen escrito en un solo acto y por un solo autor. Esta afirmación se asienta en la idea de que las Sagradas Escrituras componen un texto único que ha sido retocado generación tras generación. En efecto, la Biblia como conjunto de textos escritos en el contexto de cientos de años (desde el Génesis hasta el Apocalipsis, aún cuando ese no sea su correcto orden cronológico) ha sido traducida, para solaz y consolación de muchas civilizaciones, a distintas lenguas de diferentes pueblos, allí donde se encontraban judíos piadosos amantes de la Sagrada palabra o gentiles que aceptaron la redención mesiánica. Tenemos la Septuaginta, o traducción al griego de las Escrituras; el Pentateuco Samaritano; la Vulgata, o versión en latín encargada por Jerónimo y utilizada habitualmente en el sacramento católico. Son muchas las versiones y las traducciones, claro que si, pero no por ello podemos entender que la misma ha sido objeto de manipulación. Prueba de ello es que muchos textos o copias transcritos por los escribas masoretas entre los años 500 y 1000 después de Cristo han coincidido con los textos hallados en las Cuevas de Qumram en el año 1947, tratándose estos textos del siglo II después de Cristo, sin faltar ni un punto ni una coma. Que existan versiones y traducciones de unos mismos textos no significa que estoas hayan sido manipulados.2º.- “Jesús fue una figura histórica de inmensa influencia, tal vez el líder mas enigmático e inspirador que ha tenido nunca la humanidad”.El personaje de la novela define a Jesús como una figura meramente humana desprovista del todo de su naturaleza y personalidad divina. El origen humano de Jesús queda perfectamente descrito en las escrituras, y para ello Dios uso el recipiente santo de su madre María para hacerse carne, lo que convierte a María en la madre biológica de Jesús de Nazaret, pero en ningún caso la madre de Dios. A su vez, Jesús gozaba de esencia divina, igual y compartida por el Padre y con el Espíritu Santo. El Nazareno, que venía siendo anunciado por los profetas del Antiguo Testamento, vino a cumplir con la profecía de la redención, siendo de sentido común y de fe que quien acometiera esa perfecta responsabilidad para con la humanidad debiera ser encomendado por el propio Dios desde su perfección. No en vano, cuando en la palabra se dice “porque de tal manera amó Dios al mundo que dio a su hijo unigénito”. (Juan 3:16) se está hablando de la filiación divina de Jesús, hijo de su padre Dios, Dios mismo encarnado. Desde ese punto de vista no se puede hablar de Jesús sólo como un líder humanamente carismático, inspirador y enigmático. La aureola divina de Jesús le acompañaba en cada uno de sus actos, de sus gestos, de sus palabras, y así es descrito en la propia palabra (Mateo 7:28-29 / 8:29/9:8). El autor cristiano y pastor Clifford Pond realiza un retrato del carácter humano perfecto de Cristo, perfección que se debe ubicar en su personalidad divina. Así, se la Biblia extrae las características de esa personalidad perfecta: sin mancha en el mundo, con palabra de gracia, humilde, obediente a los mandatos de su padre, con carácter de siervo, fuerte, victorioso sobre Satanás, amoroso, paciente, bondadoso, desinteresado e incondicional, soportador y sufridor de toda humillación y de toda tensión, gozoso, emocionante, dador de confianza, puro, íntegro, simétricamente perfecto, justo. Difícilmente podemos pensar que un ser humano, sólo humano, pueda reunir todas esas capacidades con las limitaciones e imperfecciones propias que lo caracterizan.3º.- “La Biblia, tal y como la conocemos en nuestros días, fue supervisada por el emperador romano Constantino el grande, que era pagano… que Cristo fuera el Mesías era fundamental para el funcionamiento de la iglesia y del estado… las maniobras políticas soterradas de Constantino no empequeñecen la grandeza de Cristo… Constantino encargo y financió la redacción de una nueva Biblia que omitiera los evangelios en los que se hablara de los rasgos humanos de cristo y que exagerara los que lo acercaban a la divinidad”.Se vuelve a atribuir al hombre capacidad superior a la capacidad de su propio creador. Con lo anterior estamos diciendo que existiendo una palabra divina, de Dios revelada, el hombre se atreve a escoger y discriminar la palabra que mas le interesa, es decir, la descripción divina por encima de la humana. Se afirma con ello que el hombre se atreve a corregir al propio Dios. Pero, además, la responsabilidad de esa corrección recayó sobre un pagano, es decir, sobre alguien que no cree en Dios o al menos no cree en el Dios cristiano. ¿y qué sentido tiene que un pagano favorezca el desarrollo de una comunidad religiosa, como podía ser la cristiana, favoreciendo la imagen divina de su líder, en el que no cree y sobre el que además entiende se define su personalidad humana y no su personalidad trascendente?. Estamos hablando de Constantino como un emperador de comienzos del siglo IV después de Cristo, es decir, de trescientos años después de la muerte y resurrección de nuestro Señor, y superados por el tiempo ya no sólo los apóstoles y los contemporáneos del Nazareno sino también los primeros padres de la iglesia. Es decir, para entonces ya estaba definida no sólo la naturaleza divida y humana de Jesús, sino también el canon de las Escrituras estaba establecido y predeterminado con mucho tiempo de antelación a que Constantino tan siquiera existiera. La Palabra Sagrada fue confesada por la Iglesia primitiva, nunca fue conferida la canonicidad; la iglesia informó acerca del fundamento de la canonicidad, pero no es ella la que conforma dicho fundamento; la iglesia primitiva fue la editora de la Palabra sagrada, no la autora. Ninguna iglesia puede pretender someter la palabra de Dios al canon de su autoridad, sino todo lo contrario, someterse a la autoridad del canon es su deber principal e irrenunciable; el canon, la palabra de Dios, es una forma cerrada y única. En palabras de H. RIDDERBOS y OSCAR CULLMAN “al aceptar el canon y reconocer sus límites, la iglesia no sólo distinguió entre escritos canónicos y no canónicos, sino que señaló los límites donde se encierra la única tradición apostólica autorizada”.Dicho todo lo anterior, resulta absolutamente inverosímil que Constantino ordenara, nada mas y nada menos, que una nueva redacción de los textos de la Biblia; porque no se está hablando de escoger unos textos, canónicos o no, y discriminar otros, sino de dar una nueva redacción a los textos existentes, eliminándolos por completo y rescribiéndolos. El teólogo F. F. Bruce afirma que “la autoridad precede a la canonicidad”. N. B. Stonehouse ratifica: “los escritos bíblicos no poseen autoridad divina porque están en el canon, sino que están en el canon por estar inspirados porque poseen autoridad divina”. Pero además, tenemos otro dato que resulta insalvable y que destruye por completo la teoría de manipulación de Constantino: el propio Jesucristo aprobó con su actitud y con sus palabras el canon del Antiguo Testamento, y lo hizo trescientos años antes de que Constantino pudiera tomar partido en tal debate. En Juan 10:35 afirma el Mesías: “La Escritura no puede ser quebrantada” refiriéndose, desde luego a los escritos que componían el Antiguo Testamento, la Ley, los Profetas y los Escritos, dando mayor carta de naturaleza al canon del Antiguo Testamentos en Mateo 5:17, cuando dijo “no penséis que he venido para abrogar la ley y los profetas; no he venido para abrogar sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido”. Resulta muy difícil admitir que la institución cristiana, después de 2000 años de historia, no abolida por ningún régimen político o económico y que, con todas las dificultades, ha resistido todos los intentos de eliminación, se haya sustentado sobre una fe y una palabra divina inspirada, sino sobre las presuntas manipulaciones de un emperador romano decadente en lo personal y en lo político. Sería tanto como afirmar que el diácono y evangelista Esteban se dejó lapidar hasta la muerte en defensa de la “mentira mesiánica” de su contemporáneo Jesucristo.Como conclusión a este punto,, finalizar diciendo que comprenderíamos que se afirmara de Constantino que en su afán cristiano potenció el conocimiento del evangelio en el que creía y sobre el que depositó su fe y la de su propia madre, hasta el punto de cristianizar el imperio. Lo que resulta insostenible es pensar que un pagano hiciera una defensa tan exacerbada de Jesús, “el líder en el que no creía”, que rescribiera no sólo su evangelio, sino las fuentes canónicas procedentes del advenimiento del Mesías, y que los líderes de la Iglesia primitiva de comienzos del siglo IV después de Cristo se lo permitieran, quedando tamaña manipulación oculta para la historia. En definitiva, el “Código Da Vinci”, tratado brevemente en este trabajo, despierta al cristiano a la valoración de principios básicos de su propia creencia y renueva el amor con el que tenemos que enfrentar la figura de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, así como la veneración por la santa palabra.
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